Del calor pesado ; de las luces de los televisores reflejándose en los cristales; de los estómagos de las mosquitas estampados contra la pared.Dejan como recuerdo una mancha de sangre y no sé si esa sangre es mía ,pero sé que no es tuya.
(Siempre me pareció poético que nuestra sangre se pudiese mezclar en el estómago de esos molestos bichos.)
La tristeza del mar a solas -con tantísima gente alrededor-.
La tristeza de ver pasar mujeres que por lo único que se preocupan es por agradar.Y se operan para parecer jóvenes y hermosas.Pero sólo parecen mujeres inseguras y frívolas, meros productos de esta sociedad de consumo.Estuches vacíos.
La tristeza de ver a sus homólogos masculinos: musculados, bronceados, depilados...
La tristeza del helado de leche merengada y chocolate que me como en la cama pensando que no debería ,porque estoy gorda y no quiero estarlo.Porque no quiero que me importe si estoy más gorda o más delgada.
La tristeza de saber que tú no me comprendes.
La tristeza del recuerdo de esas noches de cristal y rock n roll en las que nos besábamos como si en el mundo solo existiésemos tú y yo.
La tristeza de saber que cuando digo tú no me refiero a una única persona.