No quiero tener la última palabra, sólo quiero que no se agoten las palabras entre nosotros.
Lo siento, vivo en una isla y no te siento, no puedo aprehender tu dolor, sólo el mío propio.
Me resisto a que me seas indiferente por culpa de esa persistencia mía a la hora de no dejar ir las cosas.
Leo artículos sobre plasticidad cerebral mientras continuo manteniendo las mismas conductas que me esclavizan. No quiero dejar de mirar tu número en el móvil compulsivamente, ni esa conversación de whatsapp que no puedo establecer. No quiero dejar de escribirte esas cartas electrónicas larguísimos , que dicen y explican tantas cosas cuando lo único que quiero decir es : Por favor, vuelve , perdóname, tal vez pueda estar sin ti pero es que no quiero.
No es amor, es simple y llanamente adicción. Soy una adicta que no está dispuesta a recuperarse, suplico por una dosis más de ti.
Siento una comezón y se me saltan las lágrimas, quiero que vengas a retorcerme los resortes que yo sola no me apaño y después me huelen los dedos a soledad.