Sabes que me paso la vida tragando: aire, agua, vida, moléculas etílicas , lisérgicas, a ti...
Tragando sin parar y, en realidad, sólo trago vacío. El vacío que temo que me alcance.
Busco videojuegos, libros, hidratos de carbono,
3,4-metilendioximetanfetamina,
y a ti.
"Tragatelo todo".
Y trago, trago , trago, porque estoy vacía y quiero llenarme,
pero cuánto más trago más me vacío,
más grande es mi hueco,
más necesito tragar.
Es verdad, no me libro del miedo. Ni del absurdo.
Saber que voy a seguir cumpliendo años.
Que se me escapa el amor en mi huida del miedo y así voy, dando tumbos, no quiero mirarle a los ojos:
Es la única manera de romperlo, pero temo que sea él quién me rompa.
Una vez fui una niña que sólo quería inventar historias,
una vez fui una niña con ganas de absorber el mundo.
De comprender el universo.
Y dirigí una obra de teatro acerca de un dentista loco,
y escribí un montón de poemas imitando a Gloria Fuertes,
y me gané esa fama de "dolorosamente sincera" fuera de casa
y de mentirosa en casa.
Y entonces crecí y empecé a tragar y a vomitar
y vi a esa bestia parda que es el miedo
y empecé a correr.
Aún no he parado.
Se me olvidaba cuando venías a retorcerme los resortes y sólo había piel y jadeo,
algo primario y ancestral que me agita por dentro cuando quiero que me agarres fuerte,
oponer resistencia pero entregarme,
rendirme y sentir que he ganado.
Hoy te apareces por sorpresa para despedirte:
"es mejor que no sigamos viéndonos"
y eso a mi me duele y quiero hacerte daño.
Pienso que
eres burdo, estólido, aburrido.
No me sale el amor:
tú a mi no me entiendes, tú a mi no me quieres.
Tener orgasmos está bien, pero busco algo más estimulante- Quiero decirte y digo.
Afilo mis palabras.
Dices que sé muy bien como hacer sentir mal a la gente, es cierto.
Lo hago sin levantar el tono, mirándote a los ojos mientras te destrozo como si no me importara.
No soy capaz de sentir.
Te vas sin beso, sin abrazo, sin nada.
Te irá mejor sin mi.
Yo me quedo clavada en la ventana, tendiendo la ropa, la brisa en la cara,y aquí no ha pasado nada.
He visto cómo bajaba el ascensor, me he imaginado corriendo a despedirme, dramáticamente, a darte el abrazo que querías.
Pero yo estaba ya muy lejos de mi, muy lejos de sentir.Desvinculada.
Eso creía, mientras por mi mejilla se deslizaba una lágrima.