Sé que tal vez sea una frivolidad o incluso una soberana gilipollez el hecho de no tener claro qué es real y qué no lo es; el hecho de llegar a pensar que lo único real eres tú, tú que piensas y que lees estas líneas, tú que existes.Eso puede conducirte al vacío más terrible porque qué sentido tiene existir para uno mismo sabiendo que (posiblemente) un día dejarás de existir.
Quise despertarle, preguntarle cuál es el sentido de todo esto.La dirección.El fin. ¿Qué hago aquí y qué voy a hacer con mi vida? O mejor , qué me dijese qué hace él aquí y qué va a hacer con su vida. Sé que me angustio porque no estoy agarrándome fuerte y por eso me mareo : Los estudios, el trabajo, la gente que me rodea, familia , amigos... No estoy apre(he)ndiendo de todo ello.Ya no lo agarro,la vida, quiero decir. Hace tiempo que juego a ver qué sucede si me paro, que sucede si me aíslo, que sucede si decido que estoy aquí pero no quiero estar. Lo que sucede es muy simple: No agarras la vida y la vida no te agarra a ti.Te deslizas por el sinsentido.
Te evaporas y padeces lo absurdo que es ser.Y piensas -Tiene fácil solución, sólo tengo que volver a lo de antes: Agarrar los estudios, el trabajo, la familia y los amigos. Pero piensas ¿para qué? ¿cuál es el sentido? ¿cuál es la dirección? ¿el fin? y, además, como todo se te desmonta, es mucho más fácil dormir. Así que te diluyes.Te mueves por inercia.
Todo eso pensaba.
No se lo dije porque no quería que pensara que soy frívola y estúpida.Que soy una niña que no sabe pensar ni vivir.No quería aburrirle ni asquearle porque pretendo gustarle y no quiero mostrar cosas que yo considero que debo tragarme.Me parece una falta de respeto andar escupiendo estos pensamientos a los demás.Y me da vergüenza, además.
Pero todo esto, en realidad, vino a cuento de que pensé en ti que ya no estás.Pensé en las cosas que recuerdo de ti.
Pensé en todas tus sonrisas: La sonrisa de cuando nos encontrábamos que me hacía sentir que te alegrabas de verme.La distraída, con la cabeza ladeada mirando a algún lugar que solo tú podías ver.La sonrisa tímida cuando te sonrojabas al preguntar algo que te daba vergüenza no entender o no conocer. Y esa tan cálida, cuando la dulzura invadía toda tu cara,esa que hacía que me sintiera a gusto, reconfortada.Y tu carcajada, tu carcajada constante, que era fresca y vibrante como una cascada.Era fácil verte sonreir, era fácil hacerte reir y tu risa era contagiosa.
Pensé en tus pequeños detalles y manías:En cómo te desenredabas el pelo rizado y salvaje que siempre se te enmarañaba( te llamábamos la chica sin peine).Tu olor a vainilla y canela.Tus vaqueros rotos.Que te gustaba cantar por la calle como si no hubiese nadie más y , muchas veces, si te encontrabas a alguien conocido, le jaleabas para que cantase contigo.
Recordé ése día en el que yo estaba tan triste que debía llevar la pesadumbre pintada en la cara y tú te me acercaste, sin conocerme , y me dijiste -¿por qué estás tan triste?- y sonreíste. Y acabamos hablando de flores raras entre tazas de café.
¿Cómo has podido marcharte? Cómo puedes llevar tanto tiempo fuera.Cómo no pude ni despedirme de ti.Sé que ya solo eras un cuerpo y que tal vez no tenía sentido.Eso quise pensar.Dos entierros seguidos eran demasiados para mi, sobretodo el tuyo, que eras tan joven. No quería hundirme en la pena compartida con todos los demás.
Ya lo sé, Willow, que a penas te conocía, pero tu mera existencia me hacía estar un poco más en paz con el mundo.
No puede ser Willow, no puede ser que la vida sea tan frágil que hace unos meses te vi y ahora no te volveré a ver.No puede ser que nunca vayamos a tocar música juntas, no puede ser que nunca dejaremos notas entre las páginas de los libros de la biblioteca esperando a que alguien las encuentre y , tal vez, sonría.Nunca iremos de viaje en tren por Europa. Nunca nos explicaremos todo aquello que nunca nos explicamos.
No puede ser y sin embargo es.Porque no es que no pueda darse esa circunstancia, es solo que no me cabe en la cabeza.Escapa a mi comprensión.Pero negarme a comprender que así son las cosas no hará que sean de otra manera.
Y debo decirte que he querido escapar de todo esto y he estado viviendo dentro de una nebulosa que no me dejaba pensar ni ser.Porque tú y la abuela os marchasteis sin decir nada y yo no lloré ni fui a cementerios, yo simplemente seguí como si nada.No quise sentir.Ni escribirlo.Una vez lo intenté pero no pude porque tenía el cerebro embotado.
Seguramente por ese querer huir de todo me haya pasado los días sin hacer nada más que dormir y comer, comer mucho, demasiado, yo soy de las que cuando no están en paz come más de lo que necesita.Y dormir mucho, demasiado también.Y ver series.Riéndome de mi supuesta inteligencia.De vez en cuando pasar tiempo con otras personas para olvidarme un poco de mi misma.
Y ahora siento rabia, muchísima rabia Willow.Sí, también te lo digo a ti,abuela .Porque esto ya lo he vivido y lo que no tiene sentido es pensar que nada tiene sentido.Dejarse comer por la sinrazón.
Solo yo soy yo y solo yo seré yo.Nunca volveré a ser.Nunca antes he sido.
Estoy viva ,así que ¿por qué no estoy viviendo? Y ¿Por qué llevo tanto tiempo preguntándome lo mismo?
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
Martha Medeiros
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