No puedo escribir. Pero cada día lo intento, pensando que así escaparé de los anhelos que me ahogan.
Amanezco fría y tengo miedo de enamorarme del arrullo de las mantas solo porque me dan calor.
Creo que te mentí cuando dije que lo único que necesitaba era dejar de necesitar.
A veces me deslizo entre las sábanas y dejo que mis manos rueden por mi piel, hacia abajo y hacia dentro.
Toco notas de humedad y jadeo. Me escindo con un suspiro y hecho hacia atrás la cabeza.
Me hundo. Y trato de dormir, con los dedos aun húmedos, oliendo a soledad.
Amanezco fría y tengo miedo de enamorarme del arrullo de las mantas solo porque me dan calor.
Creo que te mentí cuando dije que lo único que necesitaba era dejar de necesitar.
A veces me deslizo entre las sábanas y dejo que mis manos rueden por mi piel, hacia abajo y hacia dentro.
Toco notas de humedad y jadeo. Me escindo con un suspiro y hecho hacia atrás la cabeza.
Me hundo. Y trato de dormir, con los dedos aun húmedos, oliendo a soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario