"Debes ser quien eres-Dijo la duquesa a Alicia-o, si quieres que lo exprese de forma más sencilla, nunca trates de ser lo que tal vez hubieras debido ser o lo que pudieras haber sido, sino aquello que deberías haber sido."

Alicia en el País de las Maravillas-Lewis Carroll

domingo, 2 de junio de 2013

"Quiero un vaso de silencio"

"Aquél lugar tenía aspecto de ser antI(3)guo. O "vintage" como se decía ahora. Pero no lo era R(5,11))ealmente. Su aspecto era pura impostura , igual que aQ(1)uellos a los que gustaba. Pretendidamente cultos,poetas,  bohemios. Era más importante parecerlo que serlo. Esos que habiéndose comprado un portátil caro (mac, preferiblemente) escribían en papel porque así se sentían "más auténticos". Todas sus actitudes estaban cuidadosamente elegidas y estudiadas, pretendían hacerles parecer interesanteS(9). Tras la barra, Schrödinguer, el gato del dueño, dormitaba sobre U(2)n taburete. Ella lo dibujaba en una sE(4,13)rvilleta "qué suerte tienes de ser un gato" escribió debajo.

-¿Quieres B(7)eber algo?- Levanta la cabeza y ve al dueño del lugar, un señor de mediana edad con bigote y gafas, metálicas con cristales redondos ,que le mira con sus pequeños ojos risueños.

-Un litro de silencio, por favO(6)r.

-Creo que ya te lo has bebido prácticamente todo.Pero tenemos cerveza-Responde él ,siempre sonriente.

-CE(8)rveza entonces.

 Pasea la mirada por el local : Bohemios con gafas de pasta ,chicas con moño, señores jugando al A(10)jedrez. Una chica con vestido de flores lee al fondo del local  : "Y el autobús siempre llega puntual, como mi regla".Esa supuesta poesía la pone de los nervios por su infantilismo, su intrascendencia y lo egocéntrica que le resulta. Pero aún así se pasa las tardes en los locales en los que se presta el micro a cualquiera que pretenda recitar.Vuelve a mirar al gato, "Schrödinguer bonito" murmura.

-No se llama Schrödinguer- Escucha decir a una voz masculina a su espalda.Se gira y ve a un chico alto y enjuto, con barba y penetrantes ojos verdes y astutos.Se gira sobresaltada. Y mira al chico pensando una respuesta.Azorada porque un desconocido se dirija a ella.
-No sé cómo se llama-Contesta al fin-. pero a mi me gusta llamarlo Schrödinguer
-Dicen que los gatos sólo reconocen las dos últimas sílabas de su nombre.
-Entonces pensará que se llama Dinguer.Aunque yo lo abreviaría como Rodi.- El chico sonríe y se sienT(12)a.
-¿Puedo sentarme? -Pregunta una vez sentado, mirándola intensamente a los ojos. Ella elude su mirada.
-Puedes...-contesta.Se sonroja. El chico le gusta . La intimida un poco.-Ya lo has hecho ¿no? Y nada te lo ha impedido, así que poder puedes.Queda demostrado- Él sonríe y se calla. Sí, es obvio que a lo que se refiere es si a ella le molesta que él se siente a su lado. Pero ella tiene la estúpida manía de hacer esos análisis lingüísticos.

"Y follárnoslas como si no hiciésemos el amor"- recita alguien.

-¿Vienes mucho por aquí?- Pregunta él, mientras el camarero le pone una jarra de cerveza.
-A veces... Ya que estamos hablando, amable desconocido ¿podrías decirme tu nombre?

Entonces él se levanta del taburete, le pone una mano en el hombro , la mira fijamente y se acerca a ella poco a poco .Ella no se retira. Sabe lo que va a pasar. No le conoce. No sabe si quiere hacerlo. Pero aun así no se retira. Se besan"

Detrás de aquella hoja con aquella historia absurda apuntó su correo electrónico. Había escrito en mayúscula las letras que configuraban el mensaje que quería darle. Al lado de cada letra, entre paréntesis, había uno o dos números que especificaban el lugar que esas letras ocupaban dentro del mensaje.No era un código muy complicado, esperaba que él adivinase cómo funcionaba. O tal vez era mejor que no lo hiciese, no estaba segura.Se acabó la clase y  profesor y alumnos fueron recogiendo y disponiéndose a marcharse. Ella salió de clase junto a V , comentando los trabajos que había que hacer para la asignatura.

Se despidió de V en la cafetería y entró al aula de informática.El becario estaba ayudando a un alumno con un problema del ordenador y la otra trabajadora no estaba, debía de estar fumando o desayunando. Era su momento. Entró a "la pecera" ,como ella llamaba a aquella pequeña habitación con paredes de cristal en la que él trabajaba. Se acercó a su mesa, sobre ella había libros, aquél chico siempre llevaba libros,esa era una de las cosas que le gustaba de él. Cogió uno al azar (Las flores del Mal- Charles Baudelaire) e introdujo la hoja entre las páginas, nerviosa ante la posibilidad de que él se diese la vuelta y la pillara. Pero cuando él se giró ella ya salía por la puerta; "misión cumplida", pensó. Tres segundos después estaba al borde de una crisis nerviosa. Temblaba y la cara le ardía de vergüenza al imaginarse lo que él pensaría si llegaba a leer la nota. Ya no se sentía satisfecha de haber logrado cumplir la misión de entregarle la nota sin que él se diese cuenta, ahora como un mantra se repetía :"Estoy loca, va a pensar que estoy loca. Qué vergüenza joder, qué vergüenza." Pero se calmó pensando  que ,de todas formas, igual él ni contestaba, leería la hoja y se quedaría en plan "¿Qué es esta mierda?" y la tiraría. Tal vez pensase que era una broma de sus colegas y no le diese mayor importancia.

Pero él sí que le contestó.Al cabo de pocos días recibió un correo electrónico con el asunto "Mejor beber cerveza que beber silencio".

El resto forma parte de una historia que no quiero explicar hoy. No tiene final feliz, de todas formas. Tampoco tiene un final dramáticamente triste y  romántico. Acaba con indiferencia.

Nunca debieron besarse.

Todo fue impostura. Como la nota. Como la gente del local que retrató en su nota. Y ahora se acordaba de todo como si fuese una historia ficticia que otra persona escribió, como si no le hubiese pasado a ella.





domingo, 24 de febrero de 2013

"Quizá cuando nos encontramos deseando todo es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada"


BUSCAR


No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.


Alejandra Pizarnik


Plath y Pizarnik , letras de mis fines de semana. Cuando me siento vacía siempre me atiborro de cosas sin mesura.Sin mesura mi atiborramiento. Las cosas tampoco la tienen.

Las cosas son varias.Chocolate, por poner un ejemplo  que parezca inofensivo.

Hoy le he visto con una rubia. Creo que se me ha parado el corazón una milésima de segundo.

Conocí a mi amor platónico cuando él daba una clase sobre Platón.




jueves, 10 de enero de 2013

Costuras

Y se me escapó la vida por las costuras una vez más y pensé "oh Dios mío, yo no debería estar aquí, pero aquí estoy y actúo como si de verdad perteneciese a este lugar".

Dime por qué coso botones en mis ojos mientras pienso en todo aquello que me falta en lugar de sonreir por todo lo que me sobra.

Dije "no quiero ser tu novia" y es cierto, pero aquí estoy , deslizándome entre las notas de las canciones que a ti te gustan, pensando en volver a verte, esperando a que aparezca tu nombre en la pantalla.



Aunque es difícil

adaptarse, a aquél que lo consigue

le salta el corazón y se le rompe.

M.Kaleko



Maletas esparcidas, letras derramadas.

Cuesta volver.

Y mi yo grande le dice a mi yo niña que ya no puede ser una niña, que tiene que ser grande. Mi yo niña dice que no y le saca la lengua.Se esconde dentro de un fuerte hecho de almohadas y mantas ; allí lee cuentos con una linterna en la mano.

viernes, 4 de enero de 2013

Nebulosas de colores



La vida no puede ser solo esto.

La vida no puede ser solo un sueño.

Tengo que buscar... impulsos eléctricos que me muevan.

Nebulosas de colores...Lisergia y entropía.

Yo: Ser difuso.

Yo: Ser confuso.

Yo para mi, tú para ti, ella para él.

Yo, ¿quién soy yo cuando soy etérea? Tan leve...

Agarrarme al sexo hace que me suelte.

Agarrarme a los libros hace que me suelte.

Agarrarme a la música hace que me suelte.

Y el amor resbala, nunca aprendí a agarrarlo.

Creo que no hay nada a lo que pueda agarrarme porque todo hace que me suelte.Creo que agarrarme es tratar de soltarme.

Me resisto a dejar de ser lo que soy, pero a veces la fuerza del todo por absorverme me resulta casi insoportable.

Yo: carne, ojos, piel, saliva, montones de libros desordenados, acordes nostálgicos, chocolate en los morros, tazas de café, litros de té y cerveza.

Yo : cúmulo de átomos que se abrazan y se sueltan.

Yo no soy nada más que un montón de palabras seguidas de puntos suspensivos.

Eternamente suspensa, no importa la nota ,en realidad.