"Aquél lugar tenía aspecto de ser antI(3)guo. O "vintage" como se decía ahora. Pero no lo era R(5,11))ealmente. Su aspecto era pura impostura , igual que aQ(1)uellos a los que gustaba. Pretendidamente cultos,poetas, bohemios. Era más importante parecerlo que serlo. Esos que habiéndose comprado un portátil caro (mac, preferiblemente) escribían en papel porque así se sentían "más auténticos". Todas sus actitudes estaban cuidadosamente elegidas y estudiadas, pretendían hacerles parecer interesanteS(9). Tras la barra, Schrödinguer, el gato del dueño, dormitaba sobre U(2)n taburete. Ella lo dibujaba en una sE(4,13)rvilleta "qué suerte tienes de ser un gato" escribió debajo.
-¿Quieres B(7)eber algo?- Levanta la cabeza y ve al dueño del lugar, un señor de mediana edad con bigote y gafas, metálicas con cristales redondos ,que le mira con sus pequeños ojos risueños.
-Un litro de silencio, por favO(6)r.
-Creo que ya te lo has bebido prácticamente todo.Pero tenemos cerveza-Responde él ,siempre sonriente.
-CE(8)rveza entonces.
Pasea la mirada por el local : Bohemios con gafas de pasta ,chicas con moño, señores jugando al A(10)jedrez. Una chica con vestido de flores lee al fondo del local : "Y el autobús siempre llega puntual, como mi regla".Esa supuesta poesía la pone de los nervios por su infantilismo, su intrascendencia y lo egocéntrica que le resulta. Pero aún así se pasa las tardes en los locales en los que se presta el micro a cualquiera que pretenda recitar.Vuelve a mirar al gato, "Schrödinguer bonito" murmura.
-No se llama Schrödinguer- Escucha decir a una voz masculina a su espalda.Se gira y ve a un chico alto y enjuto, con barba y penetrantes ojos verdes y astutos.Se gira sobresaltada. Y mira al chico pensando una respuesta.Azorada porque un desconocido se dirija a ella.
-No sé cómo se llama-Contesta al fin-. pero a mi me gusta llamarlo Schrödinguer
-Dicen que los gatos sólo reconocen las dos últimas sílabas de su nombre.
-Entonces pensará que se llama Dinguer.Aunque yo lo abreviaría como Rodi.- El chico sonríe y se sienT(12)a.
-¿Puedo sentarme? -Pregunta una vez sentado, mirándola intensamente a los ojos. Ella elude su mirada.
-Puedes...-contesta.Se sonroja. El chico le gusta . La intimida un poco.-Ya lo has hecho ¿no? Y nada te lo ha impedido, así que poder puedes.Queda demostrado- Él sonríe y se calla. Sí, es obvio que a lo que se refiere es si a ella le molesta que él se siente a su lado. Pero ella tiene la estúpida manía de hacer esos análisis lingüísticos.
"Y follárnoslas como si no hiciésemos el amor"- recita alguien.
-¿Vienes mucho por aquí?- Pregunta él, mientras el camarero le pone una jarra de cerveza.
-A veces... Ya que estamos hablando, amable desconocido ¿podrías decirme tu nombre?
Entonces él se levanta del taburete, le pone una mano en el hombro , la mira fijamente y se acerca a ella poco a poco .Ella no se retira. Sabe lo que va a pasar. No le conoce. No sabe si quiere hacerlo. Pero aun así no se retira. Se besan"
Detrás de aquella hoja con aquella historia absurda apuntó su correo electrónico. Había escrito en mayúscula las letras que configuraban el mensaje que quería darle. Al lado de cada letra, entre paréntesis, había uno o dos números que especificaban el lugar que esas letras ocupaban dentro del mensaje.No era un código muy complicado, esperaba que él adivinase cómo funcionaba. O tal vez era mejor que no lo hiciese, no estaba segura.Se acabó la clase y profesor y alumnos fueron recogiendo y disponiéndose a marcharse. Ella salió de clase junto a V , comentando los trabajos que había que hacer para la asignatura.
Se despidió de V en la cafetería y entró al aula de informática.El becario estaba ayudando a un alumno con un problema del ordenador y la otra trabajadora no estaba, debía de estar fumando o desayunando. Era su momento. Entró a "la pecera" ,como ella llamaba a aquella pequeña habitación con paredes de cristal en la que él trabajaba. Se acercó a su mesa, sobre ella había libros, aquél chico siempre llevaba libros,esa era una de las cosas que le gustaba de él. Cogió uno al azar (Las flores del Mal- Charles Baudelaire) e introdujo la hoja entre las páginas, nerviosa ante la posibilidad de que él se diese la vuelta y la pillara. Pero cuando él se giró ella ya salía por la puerta; "misión cumplida", pensó. Tres segundos después estaba al borde de una crisis nerviosa. Temblaba y la cara le ardía de vergüenza al imaginarse lo que él pensaría si llegaba a leer la nota. Ya no se sentía satisfecha de haber logrado cumplir la misión de entregarle la nota sin que él se diese cuenta, ahora como un mantra se repetía :"Estoy loca, va a pensar que estoy loca. Qué vergüenza joder, qué vergüenza." Pero se calmó pensando que ,de todas formas, igual él ni contestaba, leería la hoja y se quedaría en plan "¿Qué es esta mierda?" y la tiraría. Tal vez pensase que era una broma de sus colegas y no le diese mayor importancia.
Pero él sí que le contestó.Al cabo de pocos días recibió un correo electrónico con el asunto "Mejor beber cerveza que beber silencio".
El resto forma parte de una historia que no quiero explicar hoy. No tiene final feliz, de todas formas. Tampoco tiene un final dramáticamente triste y romántico. Acaba con indiferencia.
Nunca debieron besarse.
Todo fue impostura. Como la nota. Como la gente del local que retrató en su nota. Y ahora se acordaba de todo como si fuese una historia ficticia que otra persona escribió, como si no le hubiese pasado a ella.
-¿Quieres B(7)eber algo?- Levanta la cabeza y ve al dueño del lugar, un señor de mediana edad con bigote y gafas, metálicas con cristales redondos ,que le mira con sus pequeños ojos risueños.
-Un litro de silencio, por favO(6)r.
-Creo que ya te lo has bebido prácticamente todo.Pero tenemos cerveza-Responde él ,siempre sonriente.
-CE(8)rveza entonces.
Pasea la mirada por el local : Bohemios con gafas de pasta ,chicas con moño, señores jugando al A(10)jedrez. Una chica con vestido de flores lee al fondo del local : "Y el autobús siempre llega puntual, como mi regla".Esa supuesta poesía la pone de los nervios por su infantilismo, su intrascendencia y lo egocéntrica que le resulta. Pero aún así se pasa las tardes en los locales en los que se presta el micro a cualquiera que pretenda recitar.Vuelve a mirar al gato, "Schrödinguer bonito" murmura.
-No se llama Schrödinguer- Escucha decir a una voz masculina a su espalda.Se gira y ve a un chico alto y enjuto, con barba y penetrantes ojos verdes y astutos.Se gira sobresaltada. Y mira al chico pensando una respuesta.Azorada porque un desconocido se dirija a ella.
-No sé cómo se llama-Contesta al fin-. pero a mi me gusta llamarlo Schrödinguer
-Dicen que los gatos sólo reconocen las dos últimas sílabas de su nombre.
-Entonces pensará que se llama Dinguer.Aunque yo lo abreviaría como Rodi.- El chico sonríe y se sienT(12)a.
-¿Puedo sentarme? -Pregunta una vez sentado, mirándola intensamente a los ojos. Ella elude su mirada.
-Puedes...-contesta.Se sonroja. El chico le gusta . La intimida un poco.-Ya lo has hecho ¿no? Y nada te lo ha impedido, así que poder puedes.Queda demostrado- Él sonríe y se calla. Sí, es obvio que a lo que se refiere es si a ella le molesta que él se siente a su lado. Pero ella tiene la estúpida manía de hacer esos análisis lingüísticos.
"Y follárnoslas como si no hiciésemos el amor"- recita alguien.
-¿Vienes mucho por aquí?- Pregunta él, mientras el camarero le pone una jarra de cerveza.
-A veces... Ya que estamos hablando, amable desconocido ¿podrías decirme tu nombre?
Entonces él se levanta del taburete, le pone una mano en el hombro , la mira fijamente y se acerca a ella poco a poco .Ella no se retira. Sabe lo que va a pasar. No le conoce. No sabe si quiere hacerlo. Pero aun así no se retira. Se besan"
Detrás de aquella hoja con aquella historia absurda apuntó su correo electrónico. Había escrito en mayúscula las letras que configuraban el mensaje que quería darle. Al lado de cada letra, entre paréntesis, había uno o dos números que especificaban el lugar que esas letras ocupaban dentro del mensaje.No era un código muy complicado, esperaba que él adivinase cómo funcionaba. O tal vez era mejor que no lo hiciese, no estaba segura.Se acabó la clase y profesor y alumnos fueron recogiendo y disponiéndose a marcharse. Ella salió de clase junto a V , comentando los trabajos que había que hacer para la asignatura.
Se despidió de V en la cafetería y entró al aula de informática.El becario estaba ayudando a un alumno con un problema del ordenador y la otra trabajadora no estaba, debía de estar fumando o desayunando. Era su momento. Entró a "la pecera" ,como ella llamaba a aquella pequeña habitación con paredes de cristal en la que él trabajaba. Se acercó a su mesa, sobre ella había libros, aquél chico siempre llevaba libros,esa era una de las cosas que le gustaba de él. Cogió uno al azar (Las flores del Mal- Charles Baudelaire) e introdujo la hoja entre las páginas, nerviosa ante la posibilidad de que él se diese la vuelta y la pillara. Pero cuando él se giró ella ya salía por la puerta; "misión cumplida", pensó. Tres segundos después estaba al borde de una crisis nerviosa. Temblaba y la cara le ardía de vergüenza al imaginarse lo que él pensaría si llegaba a leer la nota. Ya no se sentía satisfecha de haber logrado cumplir la misión de entregarle la nota sin que él se diese cuenta, ahora como un mantra se repetía :"Estoy loca, va a pensar que estoy loca. Qué vergüenza joder, qué vergüenza." Pero se calmó pensando que ,de todas formas, igual él ni contestaba, leería la hoja y se quedaría en plan "¿Qué es esta mierda?" y la tiraría. Tal vez pensase que era una broma de sus colegas y no le diese mayor importancia.
Pero él sí que le contestó.Al cabo de pocos días recibió un correo electrónico con el asunto "Mejor beber cerveza que beber silencio".
El resto forma parte de una historia que no quiero explicar hoy. No tiene final feliz, de todas formas. Tampoco tiene un final dramáticamente triste y romántico. Acaba con indiferencia.
Nunca debieron besarse.
Todo fue impostura. Como la nota. Como la gente del local que retrató en su nota. Y ahora se acordaba de todo como si fuese una historia ficticia que otra persona escribió, como si no le hubiese pasado a ella.
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