Es difícil ser honesta, a veces, trato de ajustarme a la realidad lo más posible, pero siempre siento que algo se me escapa. Tus engaños, tus manipulaciones, las mías, nuestra pecera y su agua contaminada.
Cada vez que me quejaba tú lo negabas todo y decías "estás loca". Lloré aquella noche que me agarraste del cuello y acorralándome contra la pared me gritaste en un murmullo , me exigiste una vez más que me negara a mi misma. Lo hice. Me rompí. Entre sollozos pregunté "por qué me haces esto", "no hago nada" contestaste.
Estás loca.
Y cuando al fin pasó todo pensé "alguien así debe ser una persona horrible", te perdono porque sé que simplemente no eres libre.
No te ves. No te cuestionas. No me veías a mi.
Te odié durante un tiempo. Me odié a mi por haberte dejado hacerme tanto daño. Soy así, prefiero pensar siempre que yo elijo a negar mi resquicio de libertad.
Elijo pensar que yo elegí dejar que me destrozaras.
Pero no estoy hecha para la indiferencia, se me hace demasiado raro verte a ti, que te he tenido tantas veces dentro, a ti cuyo cuerpo conocí casi tanto como el mío y tragué litros de fluidos, de saliva, de amargura ... Y ahora verte y hacer como si me fueras tan ajeno como en realidad eres. Admitirlo, asumirlo, querer que así sea, que así sea sin quererlo... es complicado.
A ti con quien he hablado más de 100 horas, aunque fuera para discutir la mayor parte del tiempo. Tiempo, demasiado tiempo, demasiado roce, demasiado dolor.
A veces no estábamos tan mal ¿verdad?
Aun te miro y te veo guapo aunque quisiera que me repugnaras.
Aun quisiera poder creerme que nada de lo que pasamos pasó y hablarte como si no nos hubiésemos destrozado.
Como si lo último que te dije a la cara no fuera "me das asco".
Cada vez que me quejaba tú lo negabas todo y decías "estás loca". Lloré aquella noche que me agarraste del cuello y acorralándome contra la pared me gritaste en un murmullo , me exigiste una vez más que me negara a mi misma. Lo hice. Me rompí. Entre sollozos pregunté "por qué me haces esto", "no hago nada" contestaste.
Estás loca.
Y cuando al fin pasó todo pensé "alguien así debe ser una persona horrible", te perdono porque sé que simplemente no eres libre.
No te ves. No te cuestionas. No me veías a mi.
Te odié durante un tiempo. Me odié a mi por haberte dejado hacerme tanto daño. Soy así, prefiero pensar siempre que yo elijo a negar mi resquicio de libertad.
Elijo pensar que yo elegí dejar que me destrozaras.
Pero no estoy hecha para la indiferencia, se me hace demasiado raro verte a ti, que te he tenido tantas veces dentro, a ti cuyo cuerpo conocí casi tanto como el mío y tragué litros de fluidos, de saliva, de amargura ... Y ahora verte y hacer como si me fueras tan ajeno como en realidad eres. Admitirlo, asumirlo, querer que así sea, que así sea sin quererlo... es complicado.
A ti con quien he hablado más de 100 horas, aunque fuera para discutir la mayor parte del tiempo. Tiempo, demasiado tiempo, demasiado roce, demasiado dolor.
A veces no estábamos tan mal ¿verdad?
Aun te miro y te veo guapo aunque quisiera que me repugnaras.
Aun quisiera poder creerme que nada de lo que pasamos pasó y hablarte como si no nos hubiésemos destrozado.
Como si lo último que te dije a la cara no fuera "me das asco".
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