"Debes ser quien eres-Dijo la duquesa a Alicia-o, si quieres que lo exprese de forma más sencilla, nunca trates de ser lo que tal vez hubieras debido ser o lo que pudieras haber sido, sino aquello que deberías haber sido."

Alicia en el País de las Maravillas-Lewis Carroll

domingo, 29 de abril de 2012

Inconsistencia nocturna.

Tú no estás en mi planeta, de eso estoy segura.


Seguramente en "mi planeta" o "mi mundo" solo estoy yo. Ya me entiendes, no es un planeta, ni un mundo, ni nada de eso.Es sólo el nombre que le doy yo a mi fuero interno y a mi mente, mi memoria, mi yo y mis circunstancias y todo eso que hace que yo sea yo y no otra persona.Y que yo vea las cosas como las veo.Con los ojos, sí, pero a mi manera.


Y no creo que tú y yo tengamos una percepción similar.


Pero la suya tal vez sí, la suya tal vez...Porque presiento que nos entenderíamos sin palabras.


Pero resulta que uno no puede hacer lo que quiere.


Y con uno me refiero al individuo.


Y el individuo también puede ser una individua, que uso el término en masculino como genérico, aun a riesgo de generar una visión adrocéntrica del mundo y todo eso.


Y en este caso estoy hablando de algo universal , pero me refiero a mi.



Que uno no puede hacer lo que quiere porque tiene que pensar en las consecuencias.En qué pensarán los demás.Y ya veo yo que en este caso, en el tema que me ocupa, no es buena idea (hacer lo que yo quiero) porque lo que van a pensar los demás no me va a ayudar a conseguir mis objetivos.Ya bastante he hecho, mira tú por dónde, me lancé al vacío por ti y ahora ya no me quedan cartas para conseguir lo que verdaderamente hubiese valido la pena...Pero bueno, chico, qué más da, él me lo dijo:



A ti la vida te resbala.-Y se refería a ti, no a mi, que no dijo "a ti" sino que utilizó tu nombre.


Así que no entiendo por qué:

Porque he querido consumirte y consumirme y consumirnos a los dos.


Eso me consume.


Y te abrazo.


Y te beso.


Y te digo que soy buena en general pero muy mala en particular.


Y a veces, en cambio, mala en general pero muy buena en particular.


Y pregunto qué harás si te mato ahora.


Y qué voy a hacer contigo.


Yo no quiero hacer nada contigo.


Quiero que tú lo hagas todo conmigo, todo lo que quieras.


Pero no, tú y yo no nos entendemos.


Él lo haría , estoy seguro , lo veo en su mirada.Pero hoy no voy a ser sincera porque significaría ser zafia y eso no queda bonito en una señorita ni, tal vez, tampoco en mi.


Siento que no me sientes y a mi me cuesta sentirte aunque te tenga dentro.Agradecería un montón que te ahorrases los halagos.


Porque tal vez pienses que soy dulce, o que soy una niña y la verdad es que no lo soy.


Ni una cosa ni la otra.


Y no tienes por qué tratarme con delicadeza porque eso me enerva.


Y sé que no puedo depender de ti ni llamarte a las tantas de la madrugada ni...nada.


Pero eso no me preocupa, tan solo me pregunto:


¿Qué estoy haciendo?


¿No era esto lo que quería yo
mientras te escribía en un papel la historia de
una chica que
quería beberse
una jarra de silencio?


Y tú escribías ese verso del poeta que recitaba aquél ,en ese bar que yo inventé y tú imaginaste: Y follárnoslas como si no hiciésemos el amor.


Pues mira, ya no lo quiero.


Creo que voy a beber litros de indiferencia.

3 comentarios:

  1. Últimamente he pensado mucho en eso. En lo de no hacer lo que uno quiere porque las consecuencias importan y, lo que es peor, importa lo que los demás piensen. Y entonces lo único que queda es no hacer nada, esperar, a ver si por arte de magia eso que quieres viene a ti, porque ya hemos visto que actuando no va a venir, por las consecuencias. No hacer nada, o sea, indiferencia. Pero la indiferencia fingida al fin y al cabo es impotencia. Y no sé a ti, pero a mí me mata la impotencia.

    No puedo dormir, Debs.

    ResponderEliminar
  2. Pues resulta que sí, que los demás piensen importa, claro que importa, porque vivimos en sociedad, que somos animales sociales,y todo lo social nos influencia aunque no queramos, qué le vamos a hacer.Que luego puedes querer que lo que opinen los demás te influya y te importe más o menos, o puedes querer poner la pose de que no te importa.Pero, sucede que, cuando quieres hacer algo para que suceda algo ,no es absurdo que pienses en qué van a pensar (y decir y hacer-aunque el simple hecho de decir ya es hacer-) los demás, porque sus reacciones pueden hacer que te salga el tiro por la culata y no suceda lo que tú querías que sucediese, o que de ello se deriven consecuencias perniciosas para ti o... a saber.

    Así que qué le vamos a hacer, así es la vida.

    A mi también me mata la impotencia, pero hay tantas cosas que me matan que es un milagro que siga viva.

    ResponderEliminar
  3. Hay dos opciones, y según el caso (que varían tanto unos de otros) hay que elegir una u otra.

    La primera es no hacer nada. Fingir indiferencia. Quedarte quieta esperando que lo que quieres venga a ti aunque tienes serias dudas de que vaya a venir solo. Y puede que venga, sí, y entonces todos felices y contentos (pero, oh, ha venido a ti sin que tú muevas un dedo, ¿qué clase de satisfacción es esa en realidad?)

    La segunda opción es arriesgarte y hacer lo que te apetece. Y si la gente habla y te jode las expectativas, y te quedas sin nada, qué se le va a hacer. A lo mejor te habrías quedado sin nada permaneciendo quieta también. Pero tú al menos lo has intentado, puedes decir que has sido valiente y que lo has hecho. Y además, existe la remota posibilidad de conseguir tu objetivo. Y eso sería bonito.

    La primera opción es prudente, pero significa rendirse. Si no es muchísima locura o si no es sinónimo de suicidio (aunque no en sentido literal) yo creo que siempre es mejor la segunda.

    ResponderEliminar