"Debes ser quien eres-Dijo la duquesa a Alicia-o, si quieres que lo exprese de forma más sencilla, nunca trates de ser lo que tal vez hubieras debido ser o lo que pudieras haber sido, sino aquello que deberías haber sido."

Alicia en el País de las Maravillas-Lewis Carroll

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un instante



El fulgor de las miradas al encontrarse era más intenso que la luz del sol.Qué decir, en aquél momento la sala se vacío.El mundo entero se vació, solo los dos, ellos dos,con las pupilas ardiendo sin quemarse,casi se consumen en un beso.Sin reproches.Solo ellos tan embebidos el uno del otro que no se dan cuenta de nada de lo que sucede a su alrededor.


El vampiro de su amor los consumirá hasta dejarlos exangües, y lo saben, pero les da igual.Es algo demasiado dulce, demasiado esquisito,a pesar de ser mortífero,como para que sean capaces de renunciar a ello.Ahora éso no importa,están juntos y lo demás simplemente no importa ¿Cuándo importó lo demás? Si se han pasado la vida hambrientos, demasiado hambrientos de algo que no sabían que era.Sentir siempre ése agujero en el estómago imposible de colmar físicamente, que les engullía poco a poco, y cuanto más le daban más pedía.

Hambre de infinito, hambre de eternidad.

Ahora que se han encontrado creen que están colmados y que lo estarán para siempre.Pero, cuando alguna vez les acomete ésa punzada de dolor irrenunciable comprenden que se están devorando el uno al otro y que cuando todo este instante tan intenso y tan efímero se agote de existir se quedarán tan fríos que se perderán.

Se perderán; mirarán con indiferencia sus propios cuerpos vagar sin rumbo con una pátina de tristeza cubriendo sus miradas.Les verán moverse como autómatas, sonreir,actuar.Huecos.Sin vida.Y no serán capaces de atarse a sus cuerpos de nuevo.Incorpóreos, difusos,incapaces de sentir siquiera ése anhelo intenso, como el vacío más terrible,en la boca del estómago, que les impelía a buscar, a consumir, a probar bocados de vida y muerte.Ése anhelo incontralable que les hacía estar vivos.

Es inevitable.Algo dentro de ellos lo sabe.No están preparados para ser felices, como no lo están para ser libres, porque les da miedo.Les da tanto miedo que prefieren no pensar en ello y simplemente se dejan llevar.

Pero ahora, en éste momento,volvamos a la habitación, a ésa sala enorme,en plena ciudad, llena de gente a la que no son capaces de ver;volvamos a ése fulgor inicial, intenso como una supernova;volvamos al contacto de los cuerpos, a los labios que se abrasan, a las caricias que enervan cada célula de su piel , e incluso parece que a su alrededor se queman los átomos del aire, el tiempo, el espacio, lo intangible, lo infinito, lo irreal.

Ahora les da igual.Les da igual el todo, les da igual la nada.Y éso es algo tan hermoso que decidí,pretendí-a pesar de saber que tal vez no sería capaz- fotografiarles con palabras.

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