Tú mi alma entera has invadido
como un siniestro vendaval;
tú en mis entrañas te has metido
como la hoja de un puñal.
Tú de mi espíritu humillado
has hecho tu cubil de hiena,
infame, a la que estoy ligado
como el forzado a su cadena.
Como a su juego el jugador,
como el borracho a su botella,
como el cadáver al roedor:
¡Dios te maldiga, siempre bella!
Pedí al puñal mi libertad
dando con él sobre tu seno;
pedí sus filtros al veneno
para ayudar a mi voluntad.
Pero ¡ay! los dos han respondido
con su desdén a mi inquietud:
"¡Tú no has de verte redimido
de tu maldita esclavitud!"
¡Loco...! Si un día la veías
a tus piés muerta y sin respiro,
con besos resucitarías
aquel cadáver de vampiro".
Tal vez no merezca redimirme, cuando he tenido la oportunidad me la he negado.Tal vez merezco que me arrase la pena y el dolor que he causado multiplicado por 100.Me he comportado como una niña estúpida.Y como siempre quiero flagelarme con las culpas.
Pero quiero mirar el cielo, quiero sonreir, quiero sentir que perdono, quiero perdonarme a mi, lo cual me resulta demasiado complicado, quiero escupir el veneno que tomé sin pensar, quiero ser nueva.
Quiero ser más fuerte que todos mis errores, más fuerte que todas las mentiras, más fuerte que el dolor que siento.Curarme.
Redimirme... pensar que merezco redimirme...
Lo único que veo es a ti.Tús ojos el primer día que te vi.Unos ojos tristes.Tus ojos ese día en la montaña, te veía recordar mientras no decías nada.Sentir que te sentía y por eso haberte querido querer a pesar de no poder.De ser espúrea, absurda, necia, demasiado NECIA.
Sentirlo no sirve de nada, nisiquiera quiero sentirlo...Ni ser devorada una vez más.

Ojos tristes...Cuando empaña tu mirada el recuerdo de alguien a quien heriste, de alguien que te hirió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario