No me considero una persona antipática ni una mala persona pero no me gusta la gente.
La mayoría de la gente me cansa y me aburre.
Como la mujer de la tienda de en frente que es una entrometida.El día que me vio con el pelo fucsia se sorprendió mucho, pero me dijo ,tratando de parecer comedida -Vaya, es que te gustan muchos los cambios radicales a ti ,¿no?- Y yo sé que a ella no le gustan, que no le gustan nada. Que le parecía estrafalario y fuera de lugar mi pelo fucsia. Pero que es de las que no dicen lo que piensan por "buena educación".
Y esas chicas que se ríen de todo como si todo lo que dijesen los demás fuese gracioso para resultar halagadoras.
Y ese -¿Quién ha marcado gol?- Como si fuese tan importante ese maldito juego.
Y esos chicos que a lo único que aspiran es a la mediocridad, con los cuales de lo único que se puede hablar es de la vida de los demás.Cuyas opiniones se las han copiado a sus padres o a la mayoría de sus amigos. Que están tan alienados.Que no saben ni quieren saber.
Y hablar de qué persona famosa a venido a bañarse en "nuestras playas" este verano.
El maldito ANQUILOSAMIENTO de la mayoría de la gente de esta isla.
De esa isla y de fuera, querida, también de fuera, pero estoy segura de que eso ya lo sabes.
ResponderEliminarLa mayoría de la gente es un rollo. Pero hay que aguantarse. Además, seguro que yo le parezco un rollo a otra inmensa mayoría de gente, y quizá tú también. Aquí nadie se salva. Todos somos muy listos y muy guays y cuando alguien dice que todos son idiotas miramos hacia otro lado (¡¿quién es idiota?! ¡¿quién?!)
Y así nos va xD
Suscribo totalmente tu comentario.
ResponderEliminarYo estoy casi segura (bueno, si quieres te lo miro, pero creo que sí, vamos) de que le parezco un rollazo a muchísima gente.
Y por eso, cuando no soporto a la gente que tengo alrededor cierro la boca,cuento hasta 10 y pienso en el significado de la palabra "humildad". No digo lo que pienso (aunque debe de notárseme en la cara, por fuerza.Por eso caigo mal xD) que la sinceridad está sobrevalorada.
Creo que desde que llegué de Madrid y tuve que ponerme a currar en la tienda me he convertido en una especie de grinch.